“Ni ellos saben lo que quieren”
Mario Ledesma, uno de los máximos referentes de Los Pumas, habló con sobre el conflicto entre la URBA y los becados del PladAR: “No entiendo la decisión de los dirigentes. Hablaron de tantas cosas que en el medio todos los argumentos cayeron por la borda”.
El solo hecho de ser uno de los jugadores que mejor representó a Los Pumas en toda su historia le dan autoridad de sobra para opinar del tema. Mario Ledesma es, además, uno de los líderes del seleccionado y un referente para cualquier jugador argentino. Su visión sobre el conflicto entre la URBA y los jugadores del Plan de Alto Rendimiento (PladAR), del que muestra un gran conocimiento, resulta entonces relevante.
El Bocha apoya la decisión “valiente” de los jugadores y critica a los dirigentes. “No los entiendo. El objetivo que persiguen es borroso. Hace tiempo que la URBA me perdió”, dice desde Clermont, en diálogo con A Pleno Rugby.
Así y todo, se muestra optimista que el conflicto se solucionará: “Todos han apoyado a los chicos. No entiendo cómo puede ser que piensen que le hacen mal al rugby. Los Pladares elevan el nivel de la URBA.”
-¿Estás al tanto del conflicto? ¿Qué opinás de la resolución del viernes?
-Sí, estoy bastante al tanto. De entrada me parecía ilógica la idea del orden del día, totalmente cerrado. No tenía sentido que no se pudiese votar que los jugadores del Pladar pudieran jugar cobrando la beca. Lo gracioso que eso provocó fue que dirigentes con posiciones antagonistas votaran por lo mismo.
-¿Cuál creés que es la motivación de la URBA para mantener la prohibición?
-No lo sé, realmente. Hace tiempo que la URBA me perdió. Hace un tiempo, el presidente de Regatas hablaba de no contaminar valores y principios, como si los jugadores que cobran fuesen diferentes al resto. Después se habló de inequidad, de injusticia; después de que implicaba un riesgo físico, que podía provocar lesiones… Se hablaron tantas cosas que en el medio todos los argumentos cayeron por la borda. El objetivo que persiguen es borroso. Ni ellos saben lo que quieren.
-¿Ves una solución en el corto plazo?
-Creo que sí. Se ha manifestado tanta gente: chicos, grandes, entrenadores, dirigentes de la URBA y de la UAR, jugadores, ex jugadores… todos han demostrado apoyo a los chicos. Sería ilógico que no se solucionara, no veo otra salida.
-Entonces, habiendo tanto consenso al respecto, ¿cómo puede ser que la URBA vaya en contra de clubes y jugadores?
-No sé por qué es así, habría que ver en cada uno de los clubes. Cuando asumió la nueva conducción parecía que querían volver al amateurismo más básico y hoy ya estaban para aceptar a los Pladares. Creo que tiene que ver un poco con cómo se planteó la asamblea y el orden del día que había. Los que querían que jugaran los Pladares cobrando la beca, no pudieron ni votarlo.
-¿Puede ser porque los clubes más chicos se sientan excluidos?
-Todas las opiniones son entendibles; hay que escuchar a todo el mundo. Puede ser que los clubes chicos lo sufran un poco más, pero me parece que, si fuera por eso, sería mirar a corto plazo y nivelar hacia abajo. Siempre tenemos que tratar de jugar contra y como los mejores. A La Plata le faltaron varios Pladares y metió 60 puntos. Los clubes más grandes van a ser siempre grandes por la estructura y la cantidad de chicos que tienen. La diferencia siempre existió. Por algo en los últimos años los campeones siempre fueron los mismos equipos.
-La decisión de volver al formato de torneo anterior va en ese mismo sentido…
-Los equipos de Primera y Segunda se quejan hace muchísimos años de ese sistema. La diferencian entre el primero y el 24º es abismal. Con ese criterio, volvamos a entrenar martes y jueves, saquemos los carteles de las canchas y las publicidades de las camisetas que parecen un piloto de Fórmula 1. Si queremos un amateurismo a ultranza hagamos eso. Las finales parecen un circo de tantas carpas que hay… autos colgando, promotoras, promociones de lo que se te ocurra. Todo esto me tiene muy confundido. Lo único que consiguen es fomentar irregularidades, y después se quejan de lo que llaman marronismo: entrenadores que tienen que cobrar por debajo de la mesa, en negro, jugadores que vienen del interior a cambio de trabajo…
-¿Está de acuerdo con los jugadores que decidieron no jugar?
-Apoyo totalmente a los chicos que tomaron la decisión de no jugar. Me pareció muy valiente de su parte. No tiene que ver con cobrar o no la beca, sino con defender un derecho adquirido y apostar por un proyecto a largo plazo. Después dicen que los jugadores están para jugar y los dirigentes para dirigir, pero los ponen en situaciones en las que se ven obligados a decidir. Porque después, para la gilada, si agarran la guita son mercenarios; si no, dan brazo a torcer y le dan la razón a la URBA. Así los chicos no pueden ganar nunca y no debería ser así. Y por otro lado, hablan de inequidad, de riesgo físico, pero la opinión de los jugadores no vale. Siguen emparchando y no se toman decisiones que vayan de la mano con las de la unión madre, como pasa en todo el mundo. No entiendo cómo puede ser que piensen que le hacen mal al rugby. Mucha gente nos envidiaría. Los Pladares elevan el nivel de la URBA. Es buenísimo para los chicos que tienen la posibilidad de jugar en contra de Pumas o futuros Pumas; es buenísimo para los chicos que ven la Vodacom por tele y pueden verlos todos los fines de semana en su club. Todos tendrían que recibirlos con los brazos abiertos.
-Campagnoli es hombre de Curupaytí, tu club. ¿Lo conocés?
-Fue dirigente del club cuando yo estaba allá. Lo conozco, pero no tengo mucho diálogo. Me entristece que sea gente de Curupa la que está impulsando todo esto. Además, me duele que no me hayan consultado nada habiendo jugado tantos años en el club, para aportar mi granito de arena.
-Cambiando de tema, ¿cómo es tu presente en Clermont?
-Renegando un poco con la rodilla. Me operé noviembre, antes de la gira de Los Pumas, pero se inflamó y tardó en estar bien. No dejé de jugar, pero se me hinchaba y tenía que jugar infiltrado. Ahora está mejor, por suerte coincide con los partidos importantes.
-¿Te vas a entrenar a Stade Français?
-Si dios quiere, sí. Está la posibilidad concreta de entrenar los forwards, con Gonzalo Quesada. No está definido, pero me encantaría.
-O sea que el Mundial sería tu retiro…
-El mes que viene cumplo 38, ya está. Se terminó. Si Dios y Tati quieren, me retiro en el Mundial.
-Hablando de eso, ¿cómo ves al equipo?
-Ahora se vuelve a repartir, es borrón y cuenta nueva. Más allá de lo que te aportan en confianza, los resultados previos no sirven de mucho. Acá llegás y tenés que ganar. Estuvimos muy poco trabajando juntos y esta va a ser la primera vez que vamos a poder juntarnos y entrenar bien. Tengo una fe ciega en este equipo.
Por Alejo Miranda
A Pleno Rugby









































