“No se regaló nada”
Patricio Albacete es, sin dudas, uno de los grandes referentes que tiene el seleccionado argentino. Porque a su liderazgo natural logró sumarle experiencia, botín gastado dentro de la cancha con la celeste y blanca. Es que esta torre, de sólo 31 años y dos metros de altura, ya acumula tres Copas del Mundo (2003, 2007 y 2011) en su currículum, una cifra impactante de acuerdo a su edad.
Hoy, claro, en la mira del segunda línea de Toulouse, club al que llegó hace siete temporadas, apunta al desafío que asoma en el horizonte: el Personal Rugby Championship. La primera piedra -piedraza- que se atravesará en el camino del Los Pumas será Sudáfrica y su poderío físico. “Mi objetivo es hacer un buen partido y serle útil al equipo en todo lo que sea posible”, primerea el Pato, que se formó rugbísticamente en Manuel Belgrano.
-¿Con qué se van a encontrar Los Pumas?
-Con un pack durísimo, muy físico. Sudáfrica es un equipo sumamente fuerte. Yo tengo la suerte de jugar en Toulouse con cuatro sudafricanos, que fueron Springboks, y la fuerza, la potencia natural que tienen, es envidiable. Impresionante. Y el pack de los Boks se trata de eso: son ocho pibes que son bestias y que imponen un rugby muy físico; intentan destruir al rival.
-¿Éste será el partido más físico que les tocará jugar en este Rugby Championship?
-Sin lugar a dudas, yo creo que es así. Ellos practican un ataque muy frontal, donde imponen sus condiciones y, como decía antes, tratan de destruir al rival. Doy un ejemplo: los entrenadores de Toulouse vinieron a Cape Town en un intercambio con los Stormers y nos contaron que para jugar aplicaban “la táctica del martillo”.
-¿Cómo es?
-Chocar, chocar, chocar, hasta destruir al rival y, ahí, sumar puntos. La verdad es que nuestros coaches no lo podían creer. Pero bueno, jugar de esa forma es típico del rugby sudafricano.
-¿Ustedes, físicamente, están preparados para explotar el sábado?
-Habría que hablar con el preparador físico para saber cuándo programó que explotemos. Lo que puedo decir yo es que no tenemos nada para reprocharnos, porque la realidad es que se trabajó muy bien. Sinceramente, fue una pretemporada durísima, pero nadie dijo nada. Todos, desde el jugador 1 al 33, dejaron todo, no se regaló nada. Y eso es lo más importante. Pase lo que pase, nos vamos a poder mirar todos a los ojos.
Por Ramiro Guillot
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