¿Qué está pasando en Francia?
El equipo de fútbol expulsados de la Copa del Mundo y el de rugby humillado por Sudafrica y Argentina. Sobre fútbol, parece ya ser objeto de una investigación del gobierno, y en rugby las derrotas catastróficas del rugby frances abren otro interrogante.
Los jugadores franceses son campeones del Grand Slam, algunos en los torneos nacionales, y otros fueron finalistas tambien de la Copa Heineken. Con todos estos antecedentes nadie podría haber previsto un par de partidos perdidos por mas de cuarenta puntos en Ciudad del Cabo y Buenos Aires.
Menos aún el entrenador Marc Lièvremont, que recurrio a esa arma de doble filo de la motivación entre los dos juegos: cuestionar la actitud de los jugadores y la motivación. Al parecer no funcionó.
La enfermedad y retraso de viajes no han ayudado demasiado, tampoco la brillante actuacion de Felipe Contepomi. Los franceses estaban en uno de esos estados de ánimo en el que nada les parecía importar.
La teoría que abunda es que los jugadores franceses, estaban agotados de una larga temporada, sumado a dos viajes demasiado largos. En ese sentido, Lièvremont dijo que esa no era una excusa, y no hay razón para no creer en la motivación. El espíritu está dispuesto, pero la carne parecía débil.
Francia entra en un periodo clave antes de la Copa del Mundo y Lièvremont tendrá que revertir la imagen de esta ventana, mientras que los jugadores tendrán mucho que demostrar cuando llegue noviembre y la nueva serie de tests.
Deberan ser capaces de recuperarse de la decepción de estas dos derrotas y de las frases como ‘falta de intensidad’, ‘no tienen ningún orgullo, ningún espíritu de lucha’, ‘no podemos confiar en “todos los jugadores, “esas derrotas son ridículas” y “desolación”, que invadieron el plantel durante estas tres semanas de gira.
El capitán Thierry Dusautoir dijo: “Para un equipo que tiene la ambición de ser campeones del mundo el año que viene, que va a ser difícil levantarnos de esto.”















































